China quiere blockchain, pero no esperen que sea como Bitcoin | CriptoNoticias


China está preparándose para el lanzamiento de una blockchain que soporte su criptomoneda nacional, pero el mundo no debería hacerse la idea de que esta se parecerá a Bitcoin. Las tecnologías blockchain «hechas en China» serán centralizadas, ya que su actual sistema político no lo permite de otra manera.

El pasado 25 de octubre el presidente de China, Xi Jinping, confirmó que la nación está interesada en liderar el desarrollo de tecnologías blockchain a nivel mundial. La noticia generó un enorme impacto nacional, popularizando las búsquedas del término «blockchain» en Wechat y revalorizando a las empresas dedicadas a este sector. Las palabras de Jinping confirman que el gobierno de China estaba hablando muy en serio cuando se planteó el primer proyecto para emitir su propia criptomoneda.

Mientras algunas personas festejan este hito como un avance para el ecosistema, me parece importante resaltar que ninguna blockchain gubernamental funcionará como lo hace Bitcoin. Los ideales de la criptomoneda de Satoshi Nakamoto no son compatibles con el ejercicio centralizado del poder. Las formas de gobernanza que poseen nuestros Estados hoy en día no permiten la emisión de una moneda que posea las mismas características de Bitcoin.

Por si fuera poco, en el caso de China la situación es aún más compleja. No solo es el Banco Popular de China (una entidad centralizada) quien aparentemente se encargará de emitir el nuevo criptoactivo, sino que este proyecto es promovido por un gobierno profundamente controlador. El gigante asiático no goza de una típica democracia, tal como la conocemos en países como Argentina, Francia o Canadá. China es un Estado unitario y, por ende, unipartidista. Me parece que esta forma de ejercer el poder no puede ser pasada en alto a la hora de prever como funcionará esta blockchain gubernamental.

Todo a manos del poder

¿Realmente existe una forma de poder gubernamental no centralizada? Es cierto que cada uno de los ciudadanos de un país libre pueden —por medio de voto universal, directo y secreto— elegir a sus representantes. En un Estado democrático todas las personas pueden participar en la toma de decisiones gubernamentales. Sin embargo, lo realizan de forma indirecta. Es el representante, ya sea presidente, diputado o gobernador, quien toma las decisiones con base en las necesidades de la sociedad. No somos todos nosotros los que decidimos por el país, sino uno en representación de todos.

Bitcoin funciona gracias a cada uno de sus usuarios, ya que la emisión de nuevas criptomonedas, el desarrollo de su protocolo y la toma de decisiones de esta red es totalmente descentralizado. Fuente: roibu / stock.adobe.com

El objetivo de este artículo no es cuestionar la representación política, ni mucho menos a la democracia. Lo que deseo recalcar es que toda forma de poder actual es centralizada, mientras que el funcionamiento de una criptomoneda como Bitcoin tiene que ser, sí o sí, descentralizado. Bitcoin no sería lo que es hoy en día si no fuese una tecnología que beneficia la descentralización del poder y la información. No es viable que el Banco Central de un país, este caso el Banco Popular de China, emita una criptomoneda nacional y creamos que esta no será centralizada. Bitcoin soluciona la necesidad de que una entidad superior tenga que emitir una moneda de valor, generando una red de mineros que confirman transacciones y emiten bitcoins.

Si una moneda es emitida por un Banco Central no es de sus usuarios, sino del gobierno. El partido Comunista de China sabe muy bien esto y, por ello, hace meses atrás declaró que la nueva criptomoneda tiene la capacidad de dar más control a Beijing sobre su sistema financiero. El Banco Popular de China busca reemplazar el efectivo en circulación por la nueva moneda digital, lo que le permite monitorear transacciones persona a persona. Es decir, cambias un medio altamente fungible (anónimo) como el efectivo, por una criptomoneda rastreable. Si se tratase de una blockchain pública y descentralizada, como Bitcoin, sería muy difícil que las autoridades de un país pueden monitorear a cada uno de sus ciudadanos.

Más control para el Estado

Se puede decir que uno de los objetivos de la criptomoneda que está desarrollando el Banco Popular de China es controlar aún más a sus ciudadanos. Esto no resulta extraño si tomamos en cuenta la historia política de China en la actualidad. El poder en China se encuentra dividido entre el Estado, el ejercito y el Partido Comunista. Xi Jinping es secretario general del Comité Central del Partido Comunista, presidente de la Comisión Militar Central y presidente de la República. O sea, un solo hombre ocupa los tres puesto de poder más altos de la política China para evitar las disidencias y luchas internas.

Por si fuera poco, como hemos dicho anteriormente, China es una nación unipartidista. Solo existe un único partido político legal en el país, el cual controla tanto el gobierno, como los lugares de trabajo e instituciones de educación. El Estado tampoco realiza consultas ciudadanas, tales como el sufragio universal. Esta forma de gobierno limita el poder de decisión de los ciudadanos mientras los mantiene en constante vigilancia.

En China control férreo del poder y la libertad ciudadana se encuentra en pugna desde hace años atrás. En 1989 se registró una de las más grandes protestas pro-democráticas en China, la cual se llevó a cabo en la Plaza de Tiananmén.

Las inolvidables protestas de la Plaza Tiananmén  y las actuales revueltas de los activistas democráticos en Hong Kong son vivas muestras de cómo el Partido Comunista de China libra una batalla por el control de cualquier forma de poder. Debido a ello, no resulta extraño que las blockchains públicas como Bitcoin o Monero sean herramientas incomodas en el gigante asiático. Los principios de transparencia, privacidad y descentralización brindan a los usuarios de las criptomonedas la posibilidad de empoderarse. Un individuo que pueda controlar su propia información y que no dependa del Estado, es un ciudadano libre. Para mí Bitcoin y el Partido Comunista de China son dos gotas de agua y aceite que no se pueden conciliar.

Bitcoin no tiene la bendición del gobierno

Aunque Xi Jinping no ha realizado declaraciones sobre lo que piensa Bitcoin, las autoridades chinas han protagonizado una descarnada batalla contra la criptomoneda desde hace tres años. El porqué es muy obvio, Bitcoin no puede ser controlado por el Banco Popular de China. Es cierto que la criptomoneda de Satoshi Nakamoto es un invitado incomodo en cualquier país. Sin embargo, las contiendas del gobierno chino para regular y prohibir el comercio de criptomonedas no tiene precedentes.

En el año 2017 el Banco Central de China anunció por primera vez la realización de una inspección a las casas de cambio de criptomonedas nacionales. La medida generó un espiral de enfrentamientos que finalizó en el cese de operaciones de las tres plataformas de intercambio más importantes de China. Por si fuera poco, ese mismo año las autoridades prohibieron la realización de Ofertas Iniciales de Moneda (ICO) en todo el territorio.

El año 2018 fue aún más cruento para dicho mercado, puesto que una nueva político anti-criptomonedas obligó el cierre de 88 casas de cambio. Las páginas web habilitadas para la compraventa de Bitcoin también fueron bloqueadas a nivel nacional y los eventos relacionados con el ecosistema, totalmente prohibidos. A pesar de las regulaciones, el comercio de Bitcoin no cesó en la región y hoy en día se sostiene gracias a los intercambios con Tether. Estos constantes enfrentamientos también pueden servir para presuponer que el gobierno de China no inspirará su criptomoneda nacional en Bitcoin.


Descargo de responsabilidad: los puntos de vista y opiniones expresadas en este artículo pertenecen a su autor y no necesariamente reflejan aquellas de CriptoNoticias.



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