Aunque prometedor, este enfoque para tratar el Parkinson aún no es aplicable


Sentir mariposas en el estómago en una situación estresante, náuseas antes de hacer una presentación, dolor de estómago durante un examen, son todas muestras de la conexión directa que tiene el intestino tiene con el cerebro. Los científicos llaman a este camino de comunicación el eje intestino-cerebro.

Un creciente cuerpo de evidencia sugiere que este eje intestino-cerebro podría tener un papel en el desarrollo de la enfermedad de Parkinson, un trastorno neurodegenerativo crónico que afecta las células nerviosas del cerebro encargadas de controlar el movimiento, el control muscular y el equilibrio.

Intervenciones evaluadas

Después de la enfermedad de Alzheimer, el Parkinson es el segundo trastorno neurodegenerativo más común relacionado con la edad, afectando a aproximadamente el 3 por ciento de la población a la edad de 65 años y hasta el 5 por ciento de las personas mayores de 85 años.

Se han propuesto intervenciones dirigidas al intestino, como el trasplante fecal, como opción potencial para tratar el Parkinson.

De acuerdo a los investigadores, el Parkinson puede originarse directamente en el cerebro o en el intestino y luego afectar el cerebro y sus funciones.

En este sentido, se han propuesto intervenciones dirigidas al intestino, como el trasplante de microbioma fecal (FMT, por sus siglas en inglés) y los pre y probióticos, como opciones potenciales para tratar el Parkinson.

Pero en una reciente revisión, un equipo de científicos de la Universidad de Groningen, Países Bajos, advierte que los datos clínicos que respaldan este tipo de intervenciones son escasos y se necesita más investigación antes de implementar su uso.

El FMT consiste en transferir heces de filtrado líquido de un individuo sano y selectivo a un paciente, a través de un tubo nasogástrico o nasoduodenal, un enema o una colonoscopia.

Los investigadores reconocen que se trata de una técnica atractiva porque la administración es relativamente simple y, en general, solo tiene un patrón leve de efectos adversos. Sin embargo, todavía no se han realizado ensayos clínicos rigurosos, lo que deja múltiples preguntas abiertas.

Hasta que haya datos sólidos

La administración de Lactobacillus y Bifidobacterium durante un período de 4 a 12 semanas ha demostrado en repetidas ocasiones ser eficaz en el tratamiento del estreñimiento en paciente con Parkinson. Sin embargo, no se dispone de datos clínicos sólidos sobre los posibles efectos de estos tratamientos con probióticos sobre los síntomas motores o la progresión de la enfermedad.

Después de la enfermedad de Alzheimer, el Parkinson es el segundo trastorno neurodegenerativo más común relacionado con la edad.

En la revisión, los investigadores recomiendan que los tratamientos de FMT en pacientes con enfermedad de Parkinson deben esperar hasta que estén disponibles mejores datos clínicos para seleccionar las poblaciones objetivo correctas y tener buenas estimaciones de los efectos clínicos anticipados.

Al respecto, el investigador Teus van Laar, catedrático en el Departamento de Neurología del Centro Médico de la Universidad de Groningen y coautor de la revisión, expresó:

“El trasplante fecal o el uso de probióticos y prebióticos podrían convertirse en tratamientos estándar en subgrupos seleccionados de pacientes con Parkinson en el futuro, pero aún no hay buenos datos de dominio público para respaldar su uso en pacientes con la enfermedad”.

Los autores esperan que esta revisión active a la comunidad médica a comenzar una investigación adecuada sobre este tema lo antes posible, en lugar de comenzar la terapia sin datos clínicos concluyentes.

Referencia: Faecal Transplantation, Pro- and Prebiotics in Parkinson’s Disease; Hope or Hype? Journal of Parkinson’s Disease, 2019. http://dx.doi.org/10.3233/JPD-191802



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